Imagen y Comunicación Ética sobre mujeres con discapacidad
El objetivo de esta ponencia es servir de marco para la sesión de estudio sobre "Imagen y Comunicación Ética sobre mujeres con discapacidad" en las Jornadas: "Oportunidades en Femenino. Mujer y Discapacidad propuestas para una década" organizadas por COCEMFE con el apoyo de la Obra Social de Caja Madrid.
Para ello, daremos un repaso a la situación de la mujer con discapacidad en la sociedad española y su imagen en los medios de comunicación de masas y en Internet.
Situación Social
Para saber si los medios de comunicación están transmitiendo una imagen ajustada de la mujer con discapacidad, debemos antes de nada conocer los datos que nos permitirán saber cuál es su situación social.
Los datos de la encuesta sobre discapacidades, deficiencias y estados de la salud de 1999 del INE (http://www.ine.es/discapa/disctodo.pdf) nos dicen que:
- Más de la mitad de las personas con discapacidades son mujeres, el 58%. Sin embargo, por grupos de edad se observa que en la franja de 6 a 44 años el número de hombres con discapacidades supera al de mujeres en un 32%.

- El nivel de formación de la mujer con discapacidad es inferior al de los hombres en su misma situación.

Ya en el Manifiesto "LA MUJER CON DISCAPACIDAD, POR SUS DERECHOS". Comisión de la Mujer del CERMI, 8 de marzo 2001, se advertía esto y, al parecer, la situación no ha cambiado nada desde entonces, pues en las conclusiones, del recientemente celebrado, Seminario "Mujer con discapacidad: múltiples dimensiones" (http://www.cermi.es/Graficos/especiales/mdmd2002.asp) se recoge que:
- En el plano educativo, muchas niñas con discapacidad se ven privadas de sus derechos como ciudadanas. Debido a percepciones tradicionales del rol, las familias de niñas con discapacidad no les ofrecen las mismas posibilidades que a los niños, por tanto indicamos a las administraciones públicas y organizaciones implicadas la necesidad de fomentar servicios específicos que ayuden a las familias de niñas con discapacidad a ofrecerles las mismas oportunidades que al resto de niños, bajo los principios de igualdad encaminados a la plena integración social.
La situación laboral de las mujeres con discapacidad también es inferior en número y calidad que la de los hombres:
- Según la encuesta de 1999, de los hombres con discapacidad de entre 16 y 64 años, están trabajando el 31,5% y de ese grupo de población sólo el 15,9% de las mujeres trabaja.

Resumiendo, a pesar de que el número de mujeres en edad activa es similar al de hombres, ellas tienen una formación menor y una tasa de empleo mucho menor, lo que incide en su participación social e indirectamente en la imagen de la mujer con discapacidad.
Y en cuanto a sus "diferencias" con el resto de la población femenina, podemos ver que proporcionalmente el número es similar. Pero es un hecho claro que su integración social dista mucho de parecerse. Además, la mujer con discapacidad tiene que superar más barreras y hacer frente a la imagen que de ella se da en los medios, y que repercute en la propia imagen y autoestima, como veremos más adelante.

La representación de la Mujer con discapacidad en los M.C.M.
En 1986 tuve la oportunidad de participar en la investigación dirigida por el profesor Pablo Del Río: "La Representación de los Problemas Sociales en los Medios de Comunicación". En esta investigación analizamos la imagen de las personas con discapacidad en prensa, radio, programas de televisión y publicidad.
Realmente en esta investigación no se hacía diferencia de género, pero resultaba claro que la situación de la mujer con discapacidad era similar a la del hombre con discapacidad apareciendo sólo o principalmente en las secciones de sucesos o social, en cuanto a la prensa, y en papeles secundarios o en situación de discapacidad circunstancial y pasajera en telenovelas y "soap-opera".
Los resultados de la investigación arrojaron que se presentaba siempre a las personas con discapacidad como merecedores de compasión. El lenguaje utilizado para describir a los protagonistas de las noticias o personajes de los programas de televisión hacía siempre referencia a que la persona "se quedó en una silla de ruedas" o utilizaban epítetos y términos reductores de la persona a la situación o deficiencia que tenía.
Y esta situación ha variado poco o nada con el tiempo, ayer mismo, 20 de noviembre de 2002, en la sección Madrid, y con el título: "Lecciones desde la discapacidad", se ofrece un artículo que parece presentar parte de su información, un "destaque" extraída de textos aportados por una asociación de personas con discapacidad psíquica y que se refiere a estas personas como "Disminuidos" y de la misma manera el pie de foto dice: "En la familia de acogida, el disminuido recibe el cariño que le falta y lo reparte a manos llenas. Todos ganan".
Tras esta investigación se han hecho otras, que pueden consultarse en el Centro Español de Documentación sobre Discapacidad, del Real Patronato sobre Discapacidad (http://www.rpd.es), pero los resultados nos dicen que la situación ha variado poco o nada.
Y curiosamente, según el último estudio realizado por el profesor Juan Benavides y su equipo, no son las asociaciones de personas con discapacidad las que están haciendo lo más apropiado para mejorar la imagen social de sus afiliados. El mejor ejemplo de presencia e imagen de una persona con discapacidad en un anuncio de televisión viene de la mano de una marca comercial: Sanex. (El anuncio, que aún en estos momentos se emite, presenta a una mujer ciega que nos dice algo como "las cosas realmente importantes no se ven con los ojos" y, esta mujer, se encuentra en una situación de normalidad con el mismo tratamiento de iluminación y puesta en escena que se haría para cualquier otra modelo y sin destacar especialmente su deficiencia).
Considero que hay dos factores esenciales que impiden que la imagen de las personas con discapacidad sea y esté incluida en situaciones de normalidad: la propia imagen que tienen de sí las personas con discapacidad y la que tienen los comunicadores.
Autopercepción e imagen social
Según el informe del proyecto METIS (http://www.asoc-ies.org/informe%20metis.pdf):
Un elemento clave para la comprensión del fenómeno de la violencia ejercida contra mujeres con discapacidad es el de su imagen ante los ojos de la sociedad y los suyos propios. Por este motivo, se le presta aquí una mayor atención.
El grado de satisfacción personal que experimenta una mujer tiene mucho que ver con que se identifique más o menos con la imagen que socialmente se tiene del cuerpo. Así, la gordura se convierte en algo indeseable y la delgadez se identifica con el éxito. Sin embargo, este prototipo es en el mayor número de casos, inalcanzable por las mujeres. Además de estos atributos físicos, entran en juego rasgos culturalmente aceptados como ideales en la mujer y que difícilmente cumplen aquellas que tienen alguna discapacidad, quienes tienen experiencias y apariencias "diferentes", lo que las aparta y aísla del resto del grupo.
Los prototipos y normas estéticas definidas por la cultura dominante, mostradas a través de la publicidad e interiorizadas como socialmente deseables provocan la necesidad de cambiar o alterar el cuerpo imperfecto. El mensaje es claro: “El modo en qué nuestros cuerpos están ahora no es aceptable ni deseable”. Ser no–discapacitada es lo ideal, y unido a ello, está la expectativa adicional de conseguir el ‘cuerpo perfecto’.
Las mujeres con discapacidad no se libran tampoco de la influencia que ejercen esos mensajes publicitarios a la hora de "configurar" sus cuerpos, sabemos lo que es deseable y no en el cuerpo de una mujer y comparamos... La discapacidad es vista como un “déficit” y el “ideal” impuesto queda lejos de su alcance. Estos mensajes se interiorizan y se establecen relaciones de comparación entre el estándar de belleza y la imagen que estas mujeres tienen de sí mismas lo que probablemente las conducirá a un deterioro de su autoestima.
Esta autoimagen se ve refrendada o cuestionada por la familia y amigos desde que surge la discapacidad que puede ser desde la infancia. Comienza, entonces, un proceso de evaluación, de comparación del cuerpo y los estándares de belleza. Al mismo tiempo, y en función de esa percepción que los demás tienen de la discapacidad, se niegan, o limitan, roles que generalmente son asignados a las mujeres. No encajar en el molde establecido de belleza o "buena presencia" limita las posibilidades de mantener relaciones íntimas, acentúa las diferencias físicas y daña la autopercepción que tenemos de nuestro cuerpo. Por lo tanto, una mujer con discapacidad acaba viviendo esa discapacidad como algo negativo, entre otras cosas, porque cercena sus posibilidades de relación y de consideración social en la medida en la que no es capaz de responder a patrones y roles determinados. Su existencia gana en invisibilidad al no desempeñar ni encajar en esos moldes tradicionales (se deja de participar en actividades de acuerdo a la edad y sexo, no se las considera en el papel de novias, madres o esposas, se les niegan puestos de trabajo en los que existe un componente alto de "exhibición" de la imagen, etc.) y, sin embargo, se realzan elementos de su vida que en personas sin discapacidad serían vistos como normales (estudiar, cocinar, asearse, etc.) o se distorsiona su existencia para hacer retratos de vidas extraordinarias, hechos de "superación personal" heroicos o románticos.
Esta ausencia de expectativas sobre la proyección personal de una mujer con discapacidad y el hecho de no responder a las características que definen un rol social incrementa el desconcierto de los otros a la hora de relacionarse. Este hecho hace que, o bien renuncien a mantener esa relación, o lo hagan siempre bajo el condicionamiento de "no saber qué hacer" ante lo que creen es una persona diferente. Del mismo modo, esta actitud genera desconcierto en la mujer con discapacidad y lo que es peor acrecienta la inseguridad, el miedo y la valoración negativa de sí misma.
De alguna manera, la percepción de nuestro cuerpo nos da indicios (consciente o inconscientemente), de nuestras posibilidades futuras de desarrollo personal, situación social y económica, etc. Existe una relación entre el cuerpo y las expectativas de evolución personal. Esto ha sido uno de los aspectos estudiados por el movimiento feminista identificando el cuerpo de la mujer como objeto de dominación y placer del hombre, lo que la marcará en sus relaciones y expectativas en el mundo. De esta manera, la imagen que una mujer puede llegar a tener de su cuerpo se distorsiona. Se nos enseña a apreciar/despreciar nuestra propia experiencia en función de los conceptos de deseo y aceptación que recibimos de los demás. En este contexto, el cuerpo se convierte en un elemento de intercambio con el que se pueden obtener mejores condiciones, oportunidades, seguridad,... o todo lo contrario cuando no se encaja en ese modelo ideal y aceptado. Así, el análisis feminista acaba identificando la alienación de la mujer con la "objetificación" de su propio cuerpo.
Sin embargo, esta lectura feminista puede no ser del todo correcta cuando se aplica en mujeres con discapacidad ya que difícilmente son vistas como "mujeres".
Su cuerpo es objetivado, también, con propósito de dominación pero en un contexto diferente: actos cotidianos que resultan sensuales y eróticos como el desvestirse, se convierten en actos curiosos, llamativos o indeseables en una mujer con discapacidad. Muchas mujeres con discapacidad han pasado gran parte de su vida expuestas, desnudas, a los ojos de los profesionales que las han atendido sin sentirse obligados por ello a pedir permiso. Muchos de sus cuerpos ha sido exhibidos, también sin permiso, en vídeos o revistas médicas. Esta forma de control, vivida desde la infancia, ha marcado la psicología de muchas mujeres que se han visto desprovistas de la sensación de sentir que su cuerpo reúne el encanto y el deseo de ser visto más allá de la camilla de un hospital. Surge entonces, en muchos casos, la necesidad de intervención sobre él y acaba adoptando diferentes formas, como ocultamientos, transformaciones estéticas, mutilaciones,... el objetivo parece claro, el cuerpo con discapacidad no es el modelo de belleza establecido, no es deseado ni aceptado, por lo tanto se busca una salida, normalmente, traumática para la mujer. De esta manera, se establece también una relación estrecha entre la imagen que tienen de ellas mismas, de su cuerpo y la auto-estima.
Pero, al menos en Internet, esto no es exactamente así. En Internet la imagen visual de la mujer con discapacidad se ve afectada, entre otras, por las numerosas páginas existentes de "devotees". Un testimonio contado en primera persona por una mujer con discapacidad que ha pasado por la experiencia de sufrir los requerimientos de un "devotee", puede acercarnos a este hecho:
Mi historia con un devotee
¡Qué mundo tan extraño! Sabía que había distintas inclinaciones, preferencias, aficiones, pero nunca imaginé que pudiera agradarle a alguien por causa de mi silla de ruedas. O mejor dicho, que pudiera gustarle tanto a alguien mi silla de ruedas como para quererla conmigo encima.
Y no es que los devotees me hayan hecho mal, ¡qué va! Siempre he tenido la sensación, desde antes del accidente que me convirtiera en una usuaria de la silla, que nadie iba a quererme lo suficiente. Por supuesto, tengo a quien endilgarle tan amargos sentimientos, sin embargo, es mejor dejar eso de lado, pues si hay algo que me perjudica en esta vida es asumirme el papel de víctima y regocijarme en él.
No hacía mucho tiempo que estaba familiarizada con el Internet cuando me fui por un año a EE.UU. Allí, además de aprender el idioma adquirí un mejor manejo on line y me anoté en varias listas, sobre todo de discapacidad. Una de ellas era precisamente sobre ciertos dolores que sufren los parapléjicos y me había suscripto para ayudar a una amiga que no entendía el idioma. En la página muchos subían su fotografía y yo también lo hice, así conocí a "mi primer devotee".
Este buen señor, de más de 40 años, era un integrante de la tal lista, no sé cuándo había ingresado y si alguna vez intervino en la misma, pero no lo hizo mientras fui miembro activo. Se comunicó directamente a mi correo personal, presentándose como un suscrito y confesando su admiración por mi figura.
Eres bonita - dijo, y eso fue música para mis oídos-baja-auto-estima. ¿Me permites escribirte de nuevo?
Guau, pensé. Respondí que sí, y le pregunté cuál era su discapacidad.
Ninguna. Estoy en la lista por mi esposa. Ella era un ángel, tetrapléjica, y la perdí hace 8 meses - semejante confesión me impresionó en su segundo e- mail, así que continué con la comunicación.
Nunca más logré que me hable de su esposa, colijo finalmente, que jamás la tuviera. Seguramente este hombre conoció mujeres tetras, pues denotaba cierta información que sólo poseen los que han hecho contacto con discas. Precisamente, en las comunicaciones posteriores los temas específicos de mi discapacidad ocuparon casi todo el contenido. Sin embargo, no le importó mucho que yo conservara mi sensibilidad y control de esfínteres, nunca preguntó (como han hecho otros) si puedo "tener hijos", si siento orgasmos, etc., etc. Mostraba unos intereses bien raros: ¿siempre te cruzas las piernas así como en la foto? ¿Siempre te vistes así con esa clase de ropa? ¿Usas siempre zapatos, o te gusta andar descalza en tu silla? ¿Ésa es la única silla que tienes? ¿Cómo te gusta que sean los rayos de tu silla? Como aún quería creer que era un "candidato potable" hice caso omiso a mis propias sospechas, y le di mi teléfono.
Entonces allí el hombre comenzó a llamar. Y a llamar. Una, dos y tres veces por día. Que era bonita. Que se había enamorado de mí. Que me decía mi reina, cariño, dulce, corazón y toda clase de epítetos melosos. Quería que fuese a su casa y ante mi negativa empezó a planear un viaje para venir donde yo estaba. Por ese entonces ya había empezado a cansarme. No tanto porque me costaba entender su acento y sus giros (y varias veces debía acudir a mis compañeros de la residencia para interpretarle) sino porque no quería hablar de ningún tema de los que a mí me interesaba. Decía que estaba encantado con mi modo latino de pronunciar el inglés, pero luego podía recitarle el Quijote o hablar de la bolsa en Wall Street, daba igual. Sólo quería saber si ese día había tenido tiempo de vestirme en la silla o si, apurada, me había pasado a la cama para ponerme la ropa.
Quería venir en su auto, conduciendo dos días enteros, para llegar hasta casa. Con el auto podremos pasear - dijo. Mis compañeros me advirtieron que no subiera a su coche con él a solas y hasta una pareja se ofreció a acompañarnos. Incluso, un chico me ofreció su cuarto para hospedarlo, entonces allí me clarifiqué a mí misma: iba a cuestionarle el tema del sexo durante su visita.
Así que le dije, en el medio de su entusiasmo: "oye, no te aseguro nada, pero es muy probable que no lo haga contigo. Como viajarás mucho, siento que debo decírtelo. No acostumbro a acostarme con alguien apenas lo conozco, pues no me siento cómoda, prefiero entrar en confianza, quizás lo logre en esos días, quizás no."
Santo remedio. No escribió más, no llamó más, ni usó el Messenger. Su reverente y genuflexo amor se esfumó y de veras les digo que para mí fue apenas un espejismo.
Más tarde, conversando con una amiga del "gremio", pude darme cuenta que era un devotee, y que una de las tretas que utilizan esta clase de admiradores es entrar a listas de discusión, matricularse en asociaciones y hasta robar listados médicos. El 95% de los devotee, desaparecen luego que logran unos pocos encuentros sexuales, cuando una deja de ser novedad, dice un estudio inglés al respecto.
Mentiría si digo que sufrí una desilusión, o que fue el único de su condición que he conocido. Quizás otro día tenga deseos de contar alguna otra experiencia, pero algo sí diré: los devotees no comen a nadie, pero difícilmente obtendrás amor de alguno de ellos.
La imagen en Internet
Como hemos dicho, en Internet la imagen de la mujer con discapacidad varía respecto a la imagen en los medios de comunicación tradicionales.
Esto se debe a una mayor presencia de informaciones generadas por asociaciones y entidades dedicadas a las personas con discapacidad, que en algunos casos cuidan la imagen de la mujer, y también a las ya mencionadas páginas de o para "devotees"
Naturalmente, existen diferencias entre las páginas generadas en países de habla inglesas y aquellas generadas en países de habla hispana. Si hacemos una búsqueda de los términos "mujer + discapacidad" en los dos idiomas, veremos que la cantidad de imágenes o fotografías es sustancial y cuantitativamente diferente.
Si hacemos una búsqueda de imágenes con los términos "mujer" + "discapacidad" el resultado serán sólo 6 imágenes y, como puede verse en la siguiente vista, sólo en una de ellas aparece una persona, los demás son logotipos y gráficos.
Y más grave aún, la foto de la mujer muestra en primer plano la silla de ruedas.

En cambio, si la búsqueda se hace sobre "women" + "disability" el resultado son 948 imágenes:

Además, podemos apreciar algunas imágenes en las que se destaca la profesionalidad de la persona, sobre su situación de discapacidad, por ejemplo:

La foto proviene de una página de una consultoría y presenta a una de las consultoras que se ocupa especialmente de seguros sobre discapacidad y se trata de una mujer con discapacidad, pero la silla de ruedas no destaca sobre su aspecto e imagen de mujer profesional.

Por tanto, es posible transmitir una imagen de la mujer con discapacidad que no resalte su situación de discapacidad, en la que el valor de la mujer como persona, sus capacidades, destaquen sobre las deficiencias que pueda tener, sin esconderlas.
Hay que destacar que modificar la imagen de la mujer con discapacidad en Internet es fácil y barato, sin embargo no parece que se esté haciendo nada al respecto en los países iberoamericanos.
La imagen de la mujer con discapacidad en los medios de hoy
En resumen se puede concluir sobre la imagen de la mujer con discapacidad que, hoy en día:
- La imagen que se transmite es inexacta y en muchos casos negativa
- La situación en Internet en su conjunto es mejor, pero aún, especialmente en lengua hispana, debe mejorar
- No se está aprovechando la potencialidad de los medios de comunicación, en general, ni de Internet, en especial
Estrategias para el cambio
Dada la situación que, como hemos visto, ha cambiado poco o nada en los últimos 176 años, considero necesarias algunas acciones concretas y directas para favorecer un cambio en la sociedad sobre la imagen de las mujeres con discapacidad. Para ello, propongo las siguientes:
- Acciones sobre el colectivo de mujeres con discapacidad
- Formación Laboral
- Talleres de imagen (imagen personal y autoestima)
- Acciones sobre los comunicadores y líderes de opinión
Periodistas, guionistas, autores teatrales, escritores, etc., pero no sólo estos, también los directores de comunicación o webmasters de las asociaciones de personas con discapacidad y, los líderes de opinión, que se encuentran en distintos ámbitos de la sociedad y no sólo en los medios de comunicación de masas.
.- Formación reglada (Universidad)
- Formación informal (Libros estilo)
- Difusión de pautas éticas y de estilo (comunicadores y Webmasters)
- Jornadas para líderes de opinión y comunidad en general
Recursos
Algunos recursos básicos sobre comunicación de la discapacidad son:
-
Pautas éticas y de estilo para la comunicación social básica
. Demetrio Casado.
Pueden solicitarse en papel al Centro Español de Documentación sobre Discapacidad (CE2D) ( http://www.rpd.es ) o seguir el enlace anterior, que lleva al sitio de la Fundación Sidar ( http://www.sidar.org ) en el que se encuentran en formato HTML.
-
Cómo mejorar la comunicación social sobre discapacidad. Guía práctica para entidades. Antonio Sánchez de Amo y Susana Marqués.
Por el momento sólo disponible en papel. Puede solicitarse al citado CE2D.
-
Aplicación de la CIDDM a la comunicación en la Web
. Emmanuelle Gutiérrez y Restrepo.
Aunque algo desactualizado en este momento, los principios básicos siguen siendo aplicables.
- Directrices para el uso del lenguaje de signos en la Web . Gunnar Hellström. Traducción de Emmanuelle Gutiérrez.
- Directrices Europeas para facilitar la lectura
email: emmanuelle@sidar.org
URL: www.sidar.org
URL personal: www.inclusiondigital.net